Por segunda vez en menos de un mes vuelvo a estar enfermo. Entre los cambios de tiempo y que en el trabajo la gente es muy calurosa y ponen el aire acondicionado nivel "frío polar", me he pillado un catarrazo que me está dejando para el arrastre.
La última vez que me puse a cocinar estando malo, tuve que repetir la receta tres veces (la debacle de la pasta choux) y esta vez, para no variar, tampoco me salió a la primera, por lo que ya he aprendido la lección de sólo acercarme a la cocina cuando esté sano como una manzana.
Así que como no tengo el cuerpo para muchas complicaciones y aprovechando ahora que empieza a hacer buen tiempo y lo que apetece es salir a la calle y sentarse en una terraza a tomarse algo, como por ejemplo un cóctel, os traigo esta sencilla receta. Porque ¿y si en vez de bebérnoslo, pudiésemos comérnoslo? ¿Y si mezclamos cupcakes y alcohol? ¿Qué puede salir mal? Ya os digo yo que la respuesta es NADA. Así que queréis comprobarlo por vosotros mismos, aquí va la receta.